GLAUCOMA

El principal factor de riesgo que puede desencadenar un glaucoma es la hipertensión ocular. Por lo general, esta condición ocurre porque, por diferentes causas, el humor acuoso (líquido que baña el interior del ojo) no drena correctamente y se acumula, ejerciendo una presión excesiva sobre el nervio óptico y causándole un “estrés” que no puede soportar.

 Otros factores de riesgo

Sin embargo, hay personas con la presión intraocular elevada que no tienen glaucoma y pacientes con valores normales (menos de 21 mm Hg de presión) que, por el contrario, desarrollan la patología.

Revisión ocular con el especialista en glaucoma


Hay que tener en cuenta que el glaucoma no es solo la consecuencia de un defecto “mecánico” del sistema de drenaje del humor acuoso, sino que se trata de una enfermedad multifactorial cuyo origen todavía es poco conocido. Se está investigando en este campo y se sospecha que los problemas vasculares pueden estar asociados a los casos de glaucoma con presión intraocular normal, ya que los vasos sanguíneos del interior del globo ocular son de los más finos del cuerpo y, por tanto, especialmente frágiles.

 Factores hereditarios

Por otro lado, la predisposición genética es un factor de peso en determinados tipos de glaucoma, como el primario de ángulo abierto (familiar),el más común o el congénito que aparece en los primeros meses de vida y el juvenil.

Síntomas más frecuentes

  •  la pérdida de la visión periférica o lateral del campo visual
  • en algunos casos, existe pérdida de la visión central, en las primeras fases
  •  caídas, ya que el glaucoma multiplica por 4 el riesgo de padecer este tipo de accidentes

                             los ataques agudos de glaucoma pueden producir:

      •         ojo rojo
      •        dolor intenso
      •        visión borrosa
      •        halos alrededor de las luces
      •       náuseas o vómitos

Tratamiento

El glaucoma es una patología crónica que actualmente no se puede curar. Esto se debe a que no es posible regenerar el nervio óptico y recuperar la visión perdida. Sin embargo, la enfermedad se intenta controlar mediante diferentes opciones terapéuticas, que tienen como objetivo conservar la visión que tiene el paciente en el momento del diagnóstico.



 ¿Cómo se puede prevenir el glaucoma?

 La importancia de un diagnóstico a tiempo

La clave para prevenir el daño irreversible que produce el glaucoma en el nervio óptico es el diagnóstico precoz de la enfermedad para poder controlarla antes de que siga evolucionando. Dado que en la mayoría de casos no provoca síntomas hasta fases avanzadas de la patología, se recomienda someterse a revisiones oftalmológicas cada dos años a partir de los 40, edad en la que se activa el proceso degenerativo del ojo y empieza a aumentar la incidencia del glaucoma.

 Controles periódicos

Asimismo, se aconseja que los controles sean anuales en personas con alguno de los siguientes factores de riesgo:

  •  Edad (mayores de 60 años.
  • Antecedentes familiares de glaucoma
  •  Hipertensión ocular
  • Miopía o hipermetropía alta
  • Otras enfermedades oculares, como patologías de córnea, retina, uveítis etc.
  • Traumatismos oculares
  •  Ángulo iridocorneal (formado por la córnea y la esclera con el iris) estrecho
  • Raza negra o asiática

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